9 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

WAV, FLAC o MP3: qué usar en cada paso

Qué formato conviene grabar, editar, archivar y compartir. Una guía corta para no perder calidad sin necesidad.

Un mismo proyecto de audio pasa por muchas manos antes de llegar a quien lo escucha. Lo grabas, lo editas, lo mezclas, lo archivas, lo compartes. Usar el mismo formato en todas esas etapas es un error común: o se gasta espacio sin necesidad, o se pierde calidad donde no hacía falta.

La forma más simple de pensarlo es por etapas.

Al grabar y al editar: WAV

Cuando estás grabando o trabajando el audio en tu editor, lo mejor es usar WAV. Es un formato sin compresión, así que cada cambio que hagas parte de la señal completa. Editar en WAV también es más cómodo, porque el programa no tiene que descomprimir el archivo cada vez que te mueves por la línea de tiempo.

Si tu interfaz o tu programa lo permite, graba en 24 bits. Lo explicamos en el artículo sobre 24 bits y 32 bits float.

Al archivar: FLAC

Cuando el proyecto ya está terminado y lo quieres guardar sin perder nada, FLAC es una gran elección. Es sin pérdida, como el WAV, pero ocupa bastante menos espacio. Al abrirlo, recuperas exactamente el mismo audio. Para una biblioteca de canciones o un archivo personal, es lo más práctico.

Un detalle: FLAC no guarda audio de 32 bits float. Si grabaste así, conviértelo a 24 bits antes de archivarlo.

Al compartir: MP3 de buena calidad

Para enviar un demo, subir un audio a una red social o pasar una versión a alguien, el MP3 es el formato más cómodo. A 320 kbps, la mayoría de las personas no notan la diferencia con el original. Exporta siempre desde el archivo sin compresión, nunca desde otro MP3.

Si necesitas que el archivo pese poco, como para una descarga rápida, un MP3 a 192 kbps suele sonar bien en la mayoría de las canciones. Para una versión final que alguien va a escuchar con atención, quédate en 320.

Y la regla de oro

Nunca conviertas un formato con pérdida en otro formato con pérdida. Cada vez que comprimes un MP3 de nuevo, se pierde un poco más. Trabaja siempre desde el archivo original sin compresión y exporta al final. Lo explicamos con detalle en por qué nunca deberías convertir un MP3 en WAV, pero la idea general vale para cualquier conversión entre formatos con pérdida.

Cómo queda en la práctica

  • Grabar y editar: WAV, a 24 bits.
  • Archivar el proyecto terminado: FLAC.
  • Compartir o publicar: MP3 a 320 kbps, exportado desde el master.

Si tu canción vendrá de un separador de voces, lo más útil es empezar con el mejor archivo que tengas. El artículo sobre qué archivo dar a un separador de voces explica cómo elegirlo.